En existencia
Evie Sage no tenía intención de convertirse en la mano derecha de El Villano más temido del reino. Un día estaba postulándose para un puesto que prometía «un poco de papeleo y decapitaciones ocasionales» y, al siguiente, estaba metida de lleno en un follón mágico con asesinatos de por medio y un flechazo totalmente inapropiado por su jefe, un ser siniestro, melancólico y de mandíbula marcada.
Ahora, con una profecía mágica que se empieza a cumplir, asesinos en la sala de descanso del personal y una cantidad sospechosa de ranas que llevan coronas, Evie tiene que averiguar cómo sobrevivir a su trabajo sin destruir el reino (ni su dignidad, que pende de un hilo muy sarcástico).
En su plan a cinco años vista no estaba incluido acercarse tanto al mal. Aunque, claro, tampoco lo estaba enamorarse de El Villano.