Dos kaibiles son enviados a un entrenamiento militar élite en Texas. Los adiestran para abatir el comunismo, la guerrilla y los pueblos originarios de Guatemala. Sus vidas no pertenecen a ellos mismos, sino a la patria; y si acaso al comandante kaibil Francisco Chinchilla, del servicio secreto guatemalteco, que está a cargo de su tortura, aquella que los dejará ciegos ante las atrocidades que presencian y perpetran durante la dictadura del militar Efraín Ríos Mona.
Bárbaras, bravísimas, locas para algunos y, por lo mismo, únicas. Artistas, pintoras, escritoras y musas, sus vidas se forjaron con pasión, sensibilidad, compromiso y dolor. Frida Kahlo y su cuerpo mutilado en el lienzo; Pita Amor, poeta irredenta; Nahui Olin y sus ojos de hechizo; María Izquierdo, pintora que se ganó la admiración unánime; Elena Garro, prócer de nuestra literatura; Rosario Castellanos, notable en cualquier género, y Nellie Campobello, bailarina grácil y cronista de la Revolución; todas ellas componen el elenco extraordinario de un siglo, escenario de sus grandes hazañas.
Desde las curiosas expresiones sonoras de los vendedores ambulantes de México, la imaginación desbordante de sus habitantes venidos de fuera como Josefina Bojórquez, la mujer que inspiró a Jesusa Palancares, protagonista de Hasta no verte Jesús mío, las trabajadoras domésticas que dan vida a los hogares con sus ocurrencias, hasta las bordadoras de Tlaxcala o las matriarcas del Istmo; las cinco crónicas de este libro son un encuentro que dialoga con las costumbres, creencias y canciones de un México misterioso y lleno de encanto que la autora vislumbra a través de sus personajes.
Los recuerdos se ligan a los ritmos de las rondas infantiles. Llega el momento en la vida en que los juegos y cantos pierden su inocencia. Una muchacha educada, pero también traviesa, que toca el piano, practica esgrima y se pelea con su hermana, transita la traumática experiencia que separa la niñez de la adolescencia. El despertar del cuerpo y el encanto por lo prohibido pautan las rondas de una niña que se quiere comer y «amanecer al mundo / desflorada a besos».
El cuento es poner en situación algo de nosotros mismos. Sus propiedades camaleónicas son fuente desbordante y último reducto para la imaginación, que se niega a dejar que las palabras vuelen con el viento. Divertidos, sobrecogedores y con una encantadora agudeza, los relatos comprendidos en este libro colocan al lector en vívidos ambientes y circunstancias alucinantes, en una celebración de la literatura como el único espacio donde nunca está prohibido reír, llorar o soñar.
Disparan primero contra la chica blanca. Con las demás pueden tomarse el tiempo que quieran». Así empieza Paraíso, con esta horrible escena de violencia. El pueblo de Ruby, Oklahoma, se fundó en los años cuarenta por descendientes de esclavos liberados y supervivientes de un éxodo hostil. Esta comunidad patriarcal está erigida sobre los cimientos de la justicia, el respeto mutuo y el amor al prójimo. Pero en los setenta esos valores han sido sustituidos por el miedo. El paraíso terrenal que se habían construido se estaba desmoronando. El chivo expiatorio se encuentra solo a veintisiete kilómetros de distancia, en El convento, una mansión abandonada ocupada por cuatro mujeres desesperadas, también hijas de exiliados. Sobre ellas cae el dolor, el terror y la rabia asesina de nueve hombres ciudadanos de Ruby.
Toni, un profesor de instituto enfadado con el mundo, decide poner fin a su vida. Meticuloso y sereno, tiene elegida la fecha: dentro de un año. Hasta entonces cada noche redactará, en el piso que comparte con su perra Pepa y una biblioteca de la que se va desprendiendo, una crónica personal, dura y descreída, pero no menos tierna y humorística. Con ella espera descubrir las razones de su radical decisión, desvelar hasta la última partícula de su intimidad, contar su pasado y los muchos asuntos cotidianos de una España políticamente convulsa. Aparecerán, diseccionados con implacable bisturí, sus padres, un hermano al que no soporta, su exmujer Amalia, de la que no logra desconectarse, y su problemático hijo Nikita; pero también su cáustico amigo Patachula. Y una inesperada Águeda. Y en la sucesión de episodios amorosos y familiares de esta adictiva constelación humana, Toni, hombre desorientado empeñado en hacer recuento de sus ruinas, insufla, paradójicamente, una inolvidable lección de vida.
Este es un viaje por una de las lindes más porosas, peligrosas y cambiantes del mundo, la que separa Estados Unidos de México y que muchos tratan de salvar cada día para ingresar «en el engranaje productivo de la mayor potencia de la Tierra».
Un intenso rastreo por las calles de la memoria, una sincera crónica de la maraña humana. "Este libro nació de una mirada, la de mi padre. Vi en ella desolación, el final de la esperanza, la cancelación definitiva de la felicidad. Jamás he podido olvidar esa mirada. Para entenderla he escrito. Como si fuera una búsqueda del reencuentro con la ansiedad de vivir y ser feliz. Un día, en medio de un camino, vi en un espejo oscuro la figura de mi padre. Alcé la mano para saludarlo en medio de la fascinación de lo imposible, y observé que esa mano me saludaba a mí mismo.